Nº 168 MEMORIAS DE RONDA – LA IGLESIA MAYOR DE RONDA – “Partes de la iglesia y sus diferentes estilos” 

La prolongación de las obras durante dos siglos se aprecia perfectamente en el templo, donde se mezclan los diferentes estilos constructivos, desde el gótico final, imperante cuando se levantó el nuevo templo, hasta el barroco. 

Al primer período pertenecen las tres naves en que se divide el templo, separadas por arcos apuntados del gótico tardío, sobre pilares recubiertos con baquetones y capiteles corridos con decoración de cardina.

A esto hay que añadir la parte del crucero y la cabecera, donde se muestra un estilo manierista, más grandilocuente con respecto al cuerpo de la iglesia, que recuerda a la catedral de Málaga. 

Realmente, son dos iglesias unidas, una formada por un cuerpo de tres naves de distinta altura y la otra de planta de salón con naves a igual altura, pero más elevada con respecto a la primera. 

La iglesia tiene cuatro portadas laterales, dos que dan entrada por la parte antigua o gótica, en el lateral izquierdo, y otras abiertas en las hornacinas en la parte más moderna renacentista, en el lateral derecho.

Posee una torre muy singular, ya que es un auténtico compendio de influencias diversas: musulmanas, mudéjares, góticas y clásicas del XVI y el XVIII, lo que no le impide curiosamente en todo su conjunto una coherencia claramente mudéjar, integrándose cada estilo con gran sentido. 

Muy interesante, desde el punto de vista arquitectónico, es la capillita que se encuentra adosada al lado izquierdo de la torre de la Iglesia Mayor, cuya cubierta es un riquísimo artesonado mudéjar octogonal.

En la fachada frontal de la iglesia, vemos también unas galerías o balconadas superpuestas, que servían para presenciar desde ellas las justas, espectáculos y corridas de toros que se celebraban en esta antigua plaza Mayor, que ocultó la entrada principal de la iglesia construida en el siglo XVII.

Nº 167 MEMORIAS DE RONDA – LA IGLESIA MAYOR DE RONDA-“Las obras finales del siglo XVIII” 

En su magnífico trabajo publicado en el nº 38 de la Revista Baética, Miguel Soto Garrido nos hace un recorrido por los avatares durante todo este tiempo, que la principal iglesia de Ronda sufrió, aclarándonos la confusión repetida, a lo la largo de los años, de la fecha del terremoto de 1580, habido en Lisboa, que para nada afectó a Ronda, con el de 1680, acaecido en Málaga y que sí dañó gravemente a la Iglesia Mayor rondeña. Así como las dificultades por las que pasó la ciudad para financiar las obras necesarias tras la tragedia. Por lo que los munícipes se plantearon diversas fórmulas en la búsqueda de fondos económicos: nuevos arbitrios locales, cuya gestión no se llevó con acierto y, por tanto fracasó, y recabar parte del diezmo eclesiástico, a lo que el obispado se negó en rotundo, incluso a nivel local tampoco cuajó la idea, porque, no sin razón, se trataba de desvestir a un santo o a varios para vestir a otro. Lo que hizo exclamar al propio beneficiado y presidente de la iglesia de la Encarnación la célebre frase para la historia de Ronda: “era vigor pretender reedificar un templo muerto con el atraso y destrucción de los templos vivos”.

Finalmente, en 1700, se acordó sacar las obras de la iglesia a pregón o concurso público; la adjudicación de la obra no fue acertada debido al incumplimiento de los términos y plazos estipulados en la escritura. Pero no solo quedaba ahí la cosa, sino que además la obra realizada presentaba graves defectos. Todo acabó con el embargo y venta de los bienes del maestro adjudicatario y con sus huesos en la cárcel. La conclusión de la fábrica de. Ala iglesia se hacía interminable, tras un largo y variado periodo de infortunios, no se consejería hasta finales de XVIII.

Nº 166 MEMORIAS DE RONDA – LA IGLESIA MAYOR DE RONDA-“Temporales, epidemias, terremotos… retrasan su construcción hasta el s.XVIII” 

Dejando atrás las reconstrucciones que recibió la torre a causa de dos rayos producidos por fuertes temporales, durante el llamado “siglo maldito”, el XVI. Ya en el siglo XVII, en 1649, Ronda se vio afectada por la peste bubónica; y a finales de la década de los setenta se inició una nueva epidemia de peste negra, conocida como cartagenera, por ser este el primer puerto afectado. La plaga llegaría a Málaga en el verano de 1678 para extenderse por el interior. 

Estas circunstancias no hicieron más que agravar la difícil situación que vivía Ronda a finales del XVII, a la que habría que sumar el devastador terremoto que se desencadenó de forma casi simultánea a la tragedia de 1678. El 9 de octubre de 1680 una profunda sacudida terrestre se dejó sentir en Andalucía, con especial fuerza en Málaga. El epicentro se situó cerca de la capital causando estragos en la misma, así como en las poblaciones de su entorno, pero llegando a sentirse también en localidades más alejadas como fue el caso de Ronda, siendo la Iglesia Mayor, nuevamente, uno de los edificios más afectados, así como el propio corazón de la ciudad, aunque en menor cuantía.

La búsqueda de fondos económicos era perentoria: la peste de 1678-79 había retrasado el cobro de la recaudación de las rentas de la localidad y de los propios. Ante tal dilema únicamente había dos vías por explorar: los arbitrios locales y el diezmo eclesiástico. Ambas fórmulas no estuvieron exentas dude controversia. Ya en 1700 se licitaron las obras a pregón o concurso público.

Nº 165 MEMORIAS DE RONDA – LA IGLESIA MAYOR DE RONDA – “Los primeros tiempos de su construcción” 

En este nuevo episodio vamos a tratar sobre el proceso de construcción de la iglesia de la Encarnación de Ronda, conocida popularmente como la Iglesia Mayor o de Santa María, sin duda el templo cristiano más importante de la ciudad y el más representativo. Vamos a tener en cuenta en nuestro programa las contribuciones de muchos de los cronistas locales, estudiosos, investigadores y una importante cantidad de fuentes documentales, a las que nos iremos refiriendo.
En primer lugar, sus orígenes como lugar de culto datan desde la época medieval. No obstante, su proceso de construcción como iglesia se remonta a cuando los Reyes Católicos conquistaron la ciudad en 1485 y consagraron el templo al cristianismo, cuya edificación se prolongaría hasta el siglo XVIII. En su levantamiento, no solo enfrentaría múltiples desastres naturales de diferentes tipos que afectaron directamente al edificio, sino también una serie de problemas que obstaculizarían el funcionamiento efectivo de todo el templo hasta finales, prácticamente, del antiguo régimen.
En el lugar, antes de la conquista, se encontraba la Mezquita Mayor o Aljama. Después de la caída de plaza rondeña, este templo musulmán fue reconvertido, como decimos, al catolicismo en medio de las dinámicas existentes de conversión de cualquier ciudad musulmana conquistada hacia el mundo cristiano en todos los aspectos.

Nº 164 MEMORIAS DE RONDA – RONDA EN TIEMPOS DE COLÓN-“Rodrigo Sánchez de Segovia: Un rondeño en el Descubrimiento” 

La ardua tarea de investigación histórica realizada por Alice B. Gould, le llevó a los Archivos de Indias y al General de Simancas (Valladolid), dedicando cuarenta años de su vida a la investigación colombina. Y entre los tripulantes en la nao Santa María descubre que se encontraba un vecino de Ronda, Rodrigo Sánchez de Segovia, con una de las más importantes funciones dentro de la flota descubridora: la de Veedor-Contador, por designación directa de los RR.CC.

Rodrigo Sánchez de Segovia era una persona de confianza de los reyes, ya que sirvió a estos durante la Guerra de Granada y, en especial, en la toma de Ronda en mayo de 1485. Como experto en pólvora y otras municiones, intervino en el abastecimiento de pertrechos y bastimentos necesarios  para el sitio de la ciudad rondeña durante su asedio y conquista. 

El oficio Veedor-Contador era el funcionario, directamente nombrado por los reyes y de su máxima confianza, encargado de supervisar y controlar diversos aspectos de la expedición colombina, especialmente en lo que respecta a la administración de suministros, gastos y la gestión de bienes. Su función principal era prevenir el fraude y asegurar la correcta utilización de los recursos, tanto en la preparación de la flota como durante la travesía y el regreso. 

En el desembarco de las primeras tierras descubiertas, Colón va acompañado por los dos capitanes Martín Alonso Pinzón y Vicente Yáñez Pinzón, cuyos descendientes se establecerían en el siglo XVII en Ronda, sobre lo que hablamos en el anterior episodio. Posteriormente, se produce la toma de posesión de la tierra en nombre de los reyes ante el veedor rondeño Rodrigo Sánchez de Segovia y el escribano Rodríguez de Escobedo, quien levantó acta. La importancia de este hecho es capital, porque supone la confirmación de haber logrado la misión, con un vecino de nuestra ciudad como uno de los principales testigos y que aparecen junto a Colón en tan trascendental momento histórico, para dar fe de ello en favor del Rey y la Reina.  

Nº 163 MEMORIAS DE RONDA – RONDA EN TIEMPOS DE COLÓN-“Relaciones rondeñas con el Descubrimiento. Los Pinzón de Ronda” 

Alice Bache Gould Quincey, investigadora infatigable estadounidense, buscó y rebuscó, durante más de cuarenta años, hasta encontrar todos los nombres de los tripulantes de las tres carabelas del Descubrimiento. Donde aparece un vecino de Ronda, Rodrigo Sánchez de Segovia (como veedor-contador de toda la Armada, del que hablaremos más adelante) y, como no, los hermanos Pinzón, Martín, Vicente y Francisco.

Alice Gould, cuando en el primer cuarto del siglo XX marcha a Palos y Moguer para saber de la vida y los vestigios que quedan en la población de estos tres hermanos marinos, comprueban que un descendiente de ellos en el siglo XVII, en 1626, marchó a Ronda para casarse con una rondeña. De este Pinzón de Moguer derivan los Pinzón de Ronda, que con los años se han multiplicado en diversas ramas, pero parece seguro que este apellido, hoy muy conocido y popular en nuestra ciudad, proviene de aquellos insignes marinos, indispensables en el Descubrimiento de América.

Pero antes de explicar todo esto, retrocedamos al origen de esta familia, esencial en el Descubrimiento de América.

Nº 162 MEMORIAS DE RONDA – RONDA EN TIEMPOS DE COLÓN-“Provisiones de los RR.CC para el viaje de Colón. El difícil reclutamiento de los marinos” 

En el presente episodio vamos a tratar las provisiones que ordenan los RR.CC para que Colón pueda realizar su proyecto de navegación, tras el compromiso real definitivo de apoyar y financiar su empresa, tal y como se recoge en las Capitulaciones de Santa Fe.

Las provisiones que los Reyes Católicos dieron a Cristóbal Colón para su viaje fueron de dos tipos: económicas y de tipo legal o administrativo. Económicamente, los reyes financiaron parte de la expedición, aunque Colón también tuvo que conseguir fondos por su cuenta. 

Se emitieron órdenes reales para que las villas de la costa andaluza, especialmente Palos, colaboraran con la expedición. El 30 de mayo de 1492: Los Reyes Católicos ordenan que las naves de Palos de la Frontera (Huelva) se pongan al servicio de Cristóbal Colón. Se ordena a sus vecinos servir a la Corona.

Colón eligió esta alejada comarca del Tinto-Odiel como base de sus actividades marineras, por tanto, porque allí había buenos y cursados hombres de la mar; porque ya tenía de ellos algunos conocidos y amigos;  por el conocimiento y devoción que tenía y la ayuda de fray Juan Pérez, guardián del monasterio de La Rábida y fray Antonio de Marchena, el fraile astrólogo; y porque, los reyes tenían obligada a la villa de Palos, por delito, para que sirviesen a Sus Altezas con dos carabelas.

Finalmente de Palos sólo se preparó una de las carabelas; la otra se aprestó en Moguer, y la nao Santa María vino, probablemente, con su tripulación a bordo, del Puerto de Santa María.

Con cierta facilidad Colón consiguió los barcos, pero inesperadamente no contaba con la dificultad de encontrar la tripulación necesaria. Ningún marino quería enrolarse a semejante locura de viaje, absolutamente temerario. 

Nº 161 MEMORIAS DE RONDA – RONDA EN TIEMPOS DE COLÓN- “Los RR.CC aprueban el proyecto colombino. Las capitulaciones de Santa Fe” 

En el anterior episodio nos quedamos en que, tras la toma de Granada, la reina Isabel reúne de nuevo a su Consejo Real para que dictamine, por última vez, la viabilidad del proyecto colombino. Habida cuenta el dictamen adverso de la mayoría de sus consejeros, frente a ello no resultaba prudente seguir manteniendo una situación que a nadie beneficiaba, y menos que a otros a Colón, impaciente por encontrar otras ayudas para su empresa. Ella había hecho en favor del pobre marino todo lo que buenamente pudo, manteniéndolo en su corte a despecho de un ambiente hostil, nada propicio. Pero ya no podía seguir sosteniéndolo. 

Todo parecía definitivamente perdido. Sin embargo, en aquellos momentos críticos, en el último instante, la providencial intervención de algunos amigos del aventurero cerca de los soberanos iba a cambiar la cara de los acontecimientos.

La providencial gestión del aragonés Luis de Santángel con la reina católica en pro del desventurado marino, cuando éste había salido ya de la corte y se encontraba camino de Córdoba, fue decisiva en el radical cambio de la situación. A ello hay que sumar la iniciativa personal del rey Fernando, a quien en última instancia, decide encomendar el asunto, no a una comisión especial, sino a dos personas exclusivamente: fray Hernando de Talavera y fray Diego de Deza.

Colofón de estas conversaciones con la reina y el rey fue la vuelta del navegante al campamento de Santa Fe. Colón se hallaba ya a dos leguas de Granada y hasta allí fue enviado el aguacil de la corte para hacerlo tornar, desde Pinos Puente.

Una vez de nuevo en la corte se ordena al secretario del rey, Juan de Coloma, redacte las capitulaciones con Cristóbal Colón, en las que se recogerían las condiciones de unos y otros para llevar a cabo el proyecto colombino. La cual sería inscrita en el registro oficial de la cancillería de Aragón.

Nº 160 MEMORIAS DE RONDA – RONDA EN TIEMPOS DE COLÓN-“Boabdil entrega Granada. Nueva oportunidad de Colón ante la Reina” 

En el anterior episodio nos quedamos en que, totalmente decepcionado por las continuas dilaciones que se le estaba dando a su proyecto por los RR.CC. debido principalmente al alargamiento de la guerra granadina, Cristóbal Colón llega por segunda vez al convento de Palos, cuyo guardián era su viejo amigo, el fraile astrólogo, fray Antonio de Marchena. 

Por estos días vive en Palos un valeroso y acaudalado marino que pocos meses después va a tener una intervención decisiva en la empresa descubridora del genovés. Se llama Martín Alonso Pinzón 

La respuesta de doña Isabel a su antiguo confesor no se hizo esperar. La soberana escuchó la súplica de su confesor y se apresuró en hacerle venir a la Corte.

Finalmente, removidos los últimos obstáculos que se oponían a la rendición de la plaza, el 30 de diciembre de 1491, fueron ratificadas las capitulaciones de entrega de Granada, la cual se efectuó, como de todos es sabido, el 2 de enero siguiente, es decir, veintisiete días antes del límite máximo previsto en el convenio.

En este postrer trimestre de 1491 es cuando debieron ocurrir los últimos acontecimientos colombinos de aceptación del proyecto:  Nuestro marino debió de llegar a Santa Fe en el mes de diciembre, algunos días antes de la entrega de la ciudad a los reyes de Castilla, acontecimiento que tuvo la dicha de contemplar. Momento glorioso éste, bien grabado en su memorial y que describe en su “Diario de a bordo”.

Como en la ocasión anterior (1486-87), también fue convocada la Asamblea del Consejo Real, y de nuevo fueron consultados los peritos en astronomía, astrología y cosmografía, y los expertos en navegaciones: filósofos y astrólogos y cosmógrafos… marineros y pilotos…

En las reuniones de Salamanca y Córdoba de tiempo atrás hubo unanimidad en el rechazo de los proyectos del aventurero. ‘Némine discrepante’, todos los convocados por el prior del Prado consideraron imposible la empresa sometida a su consideración. En cambio, en la ocasión presente, «las opiniones [de los asambleístas] estaban divididas.

Nº 159 MEMORIAS DE RONDA – RONDA EN TIEMPOS DE COLÓN-“El sitio de Granada se alarga. Colón conoce a Martín Alonso Pinzón” 

La irreductible actitud de los granadinos, dispuestos a todos los sacrificios para defender la ciudad, hacía pensar en una larga y cruenta campaña, que exigiría enormes contribuciones de hombres, pertrechos y vituallas, casi imposibles de soportar ya por los fatigados castellanos después de ocho años de lucha continua. Sin embargo, pese a todo, el esfuerzo final y supremo había que hacerlo. Así lo creen nuestros soberanos, y, firmes en su propósito, se disponen, con la celeridad que caracterizaba todas sus actuaciones, a dar las órdenes oportunas para organizar con sumo cuidado la gran campaña del año venidero. Dispuestos a terminar definitivamente la guerra, ordenan la movilización general de sus súbditos.

A finales del abril de 1491 comienza el asedio del último baluarte musulmán en España. Un poderoso ejército cristiano acampa y se atrinchera delante de la ciudad. Todo dispuesto conforme a las reglas de la disciplina militar ante una ciudad rodeada de murallas, torreones de piedra de extraordinaria solidez y de la cual los mercaderes genoveses –huéspedes del mundo entero que en ella habitan– aseguran unánimemente que es la más grande ciudad fortificada que existe bajo el sol.

Pero a los dos meses de asedio, tal esperanza de nuevo no se iba a ver confirmada por lo acontecimientos posteriores. El 14 de julio se incendia el campamento cristiano, que queda casi totalmente destruido. Los reyes mandan levantar en su lugar una pequeña ciudad, bautizada como Santa Fe.

Colón, mientras tanto, pierde totalmente las esperanzas, decide abandonar la corte y trasladarse a Francia, donde reina Carlos VIII; pero, al intentar poner en práctica su propósito, encaminándose a La Rábida, se encontrará de nuevo en este convento con los dos frailes franciscanos, fray Antonio de Marchena y fray Juan Pérez, que le obligarán a detenerse y gestionarán con la reina para hacerle regresar a su corte. 

Por estos días vive en Palos un valeroso y acaudalado marino que pocos meses después va a tener una intervención decisiva en la empresa descubridora del navegante, se llama Martín Alonso Pinzón.