A los Caminos del Tajo se accede desde la plaza del Campillo a través de la entrada que se encuentra al lado izquierdo de la “Casa de los Martos”, antiguo Bastión Occidental, donde se cree estuvo una puerta denominada “Puerta de los Molinos del Tajo”. Desde este punto podemos visitar cuatro caminos claramente diferenciados: “Cuesta del Campillo y de los Molinos del Tajo”, “Camino o Adarve de las Murallas del Albacar”, “Camino de los Molinos y Acequias Árabes del Tajo”, “Camino del Desfiladero del Tajo” y «Camino de la Hoya del Tajo».
En este episodio hablaremos de los espacios que dan acceso daremos una visión general de todos los caminos del Tajo.
La recuperación de los antiguos Caminos del Tajo ha supuesto integrar al circuito turístico de nuestra ciudad la visita a este monumento natural desde dentro y además hacerlo a través de unos senderos históricos que van mucho más allá de un simple paseo. Ello supone dejar de ser un simple espectador que contemple el Tajo desde arriba, como única perspectiva, sino hacerlo también desde la proximidad introduciéndonos en sus entrañas; un privilegio que nos permitirá apreciar de cerca la inmensa riqueza de un elemento patrimonial sin parangón en el mundo entero, que guarda detalles que han pasado desapercibidos o han sido imposibles de apreciar hasta este momento.
A través de los Caminos del Tajo obtendremos una imagen nueva de nuestra ciudad, desde abajo, y de todo su entorno paisajístico más inmediato, que por su singularidad presenta unos más que sobresalientes valores que han justificado con creces su recuperación, rehabilitación, protección y, como consecuencia de todo ello, su uso y disfrute, tanto por parte de los rondeños como de aquellos que nos visiten. Se trata de un recorrido por un hermoso paraje que, a pesar de su impresionante riqueza, es un gran desconocido más allá de las espectaculares imágenes que desde arriba deja en la retina. Aparece una nueva perspectiva, desde abajo, un nuevo punto de vista, que sin duda va a producir una infinita sorpresa para rondeños y turistas.
En el episodio anterior hablamos sobre la fundación de este Convento, enclavado en el barrio Sagrado de San Francisco, del Patrocinio de la Virgen María; de su fundación, del edificio que alberga el conjunto monacal y de la destrucción que sufrió por parte de las hordas revolucionarias durante la Guerra Civil de 1936, para pasar a hablar después del patrimonio artístico que poseía, el cual durante bastante tiempo su edificio eclesiástico atesoraba el mayor patrimonio artístico de la ciudad de Ronda. Aunque en la actualidad conserva numerosas obras artísticas de gran valía, la Guerra Civil española supuso la pérdida y desaparición de verdaderas joyas de arte. Continuamos con ello y con la relación que ha tenido desde siempre la Hdad. del Santo Entierro, la más antigua de Ronda, con este su Barrio Sagrado.
En los episodios anteriores hemos hablado de las iglesias y algunos conventos existentes en este Barrio Sagrado de San Francisco: Espíritu Santo, Virgen de Gracia, Convento de San Francisco, y ahora nos vamos a extender un poco más, en el Convento del Patrocinio de San José, conocido como las franciscanas, pues creemos es el gran desconocido en nuestra ciudad, debido a su rigidez, rigorismo y austeridad en su clausura a lo largo de los siglos.
En lo que respecta a su fundación, este convento es perteneciente a la segunda orden franciscana, seguidoras de Santa Clara de Favarone o de Asís. Fue levantado en la propiedad de su fundador D. Francisco Robledo y Ríos, beneficiado de la iglesia de Santa María la Mayor, en el año de 1664, durante el reinado de Felipe IV.
Este convento del Patrocinio de la Virgen fue durante bastante tiempo el edificio eclesiástico que atesoraba un mayor patrimonio artístico en la ciudad de Ronda. Aunque en la actualidad conserva numerosas obras plásticas de gran valía, la Guerra Civil española supuso la pérdida y desaparición de verdaderas joyas artísticas, por parte de las milicias revolucionarias.
En el anterior episodio hablamos de la transformación urbanística que se fue produciendo en el arrabal Nuevo o barrio de San Francisco a lo largo de su historia y como se vertebra la unión con la Ciudad o antigua Medina, para pasar después a hablar de los conventos e iglesias que se fueron fundando durante su cristianización, lo que hizo siguiera manteniendo su carácter de Barrio Sagrado. Y hablamos de la iglesia del Espíritu Santo, que se construye en honor al domingo de Pentecostés, cuando fue conquistada a los musulmanes la ciudad de Ronda por el rey Fernando, y que después le daría su nuevo nombre al antiguo arrabal Alto intramuros del Almocábar, también llamado después barrio de la Mancebía…
Hablamos a continuación de la iglesia de la Virgen de Gracia, de la relación de la Real Maestranza con el Barrio y del convento de San Francisco que le da nombre a todo el lugar.
En el anterior episodio hablamos de las fiestas que tuvieron lugar en Ronda y en todo el reino de Castilla en celebración de su conquista por el rey Fernando. Y como en su honor, cada aniversario de la Toma (en el día segundo de la Pascua de Pentecostés) salía esta procesión de la iglesia de Santa María la Mayor y se dirigía al Espíritu Santo: la procesión de la Toma de Ronda, que se perdió. Hablamos también de los cambios que se produjeron en el arrabal Alto después de la conquista, que pasó a llamarse barrio del Espíritu Santo tras su cristianización, y como este fue ampliándose extramuros dando lugar al arrabal Nuevo o de San Francisco, con los comerciantes que allí fueron instalándose, lo que da comienzo a su vez a la instauración de una feria franca, tal y como tenían lugar en otras ciudades castellanas.
Poco a poco el arrabal Nuevo se va ampliándose y poblando de nuevos vecinos. En el Barrio se asentaban principalmente medianos y pequeños propietarios, y también arrendatarios y aparceros de las propiedades de los grandes terratenientes y de la Iglesia, produciéndoos una importante transformación urbanística. Paralelamente, en toda la zona, haciendo honor históricamente a su carácter sagrado se van fundando iglesias y conventos, como el del Espíritu Santo, que trataremos con mayor profundidad.
En el anterior episodio seguimos exponiendo razones que refuerzan la idea de que estamos antes un barrio sagrado, este tan popular y querido por todos los rondeños de San Francisco. Por encontrarse allí el Almocábar, el antiguo cementerio musulmán. Porque el ataque final a las murallas para la conquista castellana de Ronda se llevó a cabo por la zona donde se encontraba la torre de las ochavas, y la mezquita principal, hoy iglesia del Espíritu Santo; por haber sido tomada la ciudad un domingo de Pentecostés, de ahí el nombre, festividad litúrgica muy celebrada por la Iglesia Católica. Las llaves de la ciudad, por parte de las autoridades moras, les fueron entregadas al rey Fernando en la misma puerta del Almocábar, y desde allí su ejército penetró al interior de la Medina. Conquista de Ronda que tuvo un gran eco y se celebró en todos los pueblos de Castilla.
Pues bien, una vez conquistada definitivamente la ciudad, se organizaron grandes celebraciones y funciones, el cortejo real visitaba los lugares más emblemáticos. Cada aniversario de la Conquista (en el día segundo de la Pascua de Pentecostés) salía esta procesión de la iglesia de Santa María la Mayor y se dirigía al Espíritu Santo. Aquel Arrabal Alto, constreñido entre la primera y segunda línea de murallas, comienza a expandirse y, fuera de los muros, en el antaño llano del bosque sagrado romano, primero y del cementerio general islámico, después, dijo lugar al un nuevo arrabal: el de San Francisco.
En el anterior episodio explicamos algunos fenómenos o características que poseen los lugares mágicos y también los considerados sagrados. Y comenzábamos a fundamentar las razones por las que calificamos el antiguo arrabal de San Francisco como un Barrio Sagrado: por las necrópolis prehistóricas cercanas, por la aparición allí de la figura del “Gigante de Ronda”, que parece ser se trata un dios hitita fenicio; por encontrarse en el llano de extramuros de la antigua Arunda romana, el bosque de los Césares, el bosque sagrado de los romanos; por el cementerio aparecido, con evidencias también de enterramientos romanos, en su primera fase de uso, en el cerro de los Peñones o de los Canchos; por la temprana cristianización de nuestra comarca que se introdujo en la península desde el norte de África y, por tanto, siguió las rutas de penetración de otras religiones y cultos orientales en el occidente romano, y una de ellas era acceder al interior salvando el Estrecho y atravesar nuestra Serranía y este lugar era puerta sur de entrada a Ronda; por las cercanas cuevas mozárabes de San Antón; por la aparición diseminada por el territorio arundense de los famosos ladrillos con simbología cristiana y también judía “Bracarius”.
Pero hay muchas más razones, en las que vamos a seguir avanzando, como la de encontrarse aquí el Almocábar, el cementerio musulmán y la toma cristiana de Ronda el día de Pentecostés, festividad del Espíritu Santo.
El pasado año, 2024, se cumplió el 450 aniversario de la Hermandad de Santo Entierro de Ronda. Con tal motivo se celebraron con gran júbilo y solemnidad multitud de actos litúrgicos, formativos, culturales, caritativos y sociales, para conmemorar tal efeméride. Todo un acontecimiento en la ciudad rondeña, pues se trata de la cofradía más antigua de cuantas existen, ya que data del año 1574, creada durante el reinado de Felipe II. La razón principal de la existencia de estas cofradías era reforzar en el reino de Granada la religiosidad de los conversos, como ya se hacía en el reino de Castilla, y acoger en ellas a los repobladores cristianos que hasta aquí fueron llegando.
La Cofradía del Santo Sepulcro, además nace por la propia necesidad de los habitantes del entonces arrabal Nuevo o de San Francisco, que no podían permitirse el coste de las misas de culto para la purificación de sus almas. Cada vez que moría algún integrante de esta Cofradía, los pedidores salían por las calles del Barrio para recaudar fondos, tradición que quedó arraigada en nuestra historia, pues cada Lunes Santo se realiza la pedida por toda la ciudad, a través de parejas de pedidores con bolsa y campana en ristre.
Pues bien, para tal conmemoración se me pidió como Cronista Oficial un trabajo de investigación y difusión histórica sobre nuestro, querido por todos, barrio de San Francisco, que conjuntamente con otras plumas, próximamente, según me dicen, verá la luz. No obstante, me ha parecido oportuno darlo a conocer a través de este programa y poder disponer del mismo oralmente, a través de los podcasts que semanalmente emitimos.
Sin duda estamos ante un lugar mágico y también sagrado, que a lo largo dude algunos episodios iremos demostrando.
Ya en el episodio anterior pasamos a describir las partes de la Iglesia Mayor y los diferentes estilos que contiene la arquitectura del templo, tanto en el interior como en su exterior, debido a lo prolongada de su construcción que duró dos siglos. No habiendo podido llegar a la categoría de catedral, como ya apuntamos, la iglesia quedó como Real Colegiata, dotada del cuerpo de Beneficiados que pervivió hasta el año 1924, en que murió el último Beneficiado, don Juan Cabrera.
Pues bien, existen un buen número de elementos ornamentales y artísticos muy interesantes y de gran valor que se encuentran en el interior del templo como: los distintos altares alrededor del mismo, en el que destaca el Alta Mayor, en la parte renacentista. El altar de Ntra. Sra. de Gracia, imagen traída de su ermita en el barrio de San Francisco. El altar de la Virgen de la Cabeza, imagen que todos los años sale de Romería desde el siglo XVIII. El altar del Sagrado Corazón, donde se encontraba, junto al baldaquino, el retablo de Nª Sª de los Ángeles. El altar de Nuestra Señora de la Luz, antiguo de San Juan de. Dios, que perteneció a la antigua capilla de la Caridad del Hospital de los Reyes Católicos, hoy desaparecido; a igual que el altar de San Antonio.
Opuesto al Alta Mayor, en la parte gótica, se encuentra el Altar del Sagrario, de estilo barroco de finales del siglo XVIII. El fresco del pintor rondeño José de Ramos de 1798, de San Cristóbal, patrón de Ronda. El altar en el que hoy se sitúa el Simpecado de la Virgen del Rocío. El retablo de Ntra. Sra. del Mayor Dolor, atribuida por unos a Montañés y por otros a “La Roldana” (s. XVII), una de las joyas más preciadas de la imaginería rondeña. El altar de San José, que se realizó en Granada y se colocó en el año de 1950. Otro altar de la iglesia es el de Nº Padre Jesús de la Salud y María Santísima de. la Amargura, pertenecientes a la popular Hermandad de. los Gitanos de Ronda.
En el centro de la iglesia, entre la parte gótica y renacentista, se encuentra el Coro, un grandioso mueble tallado en dos alturas, donde se sentaba el cabildo eclesiástico para realizar sus cantos. En el trascoro, fue colocado en el año 2000 un grandioso retablo en bronce, de extraordinario valor artístico, compuesto por 14 relieves que representan cada paso o estaciones del Vialucis Mariano, obra del escultor sevillano Paco Parra. Y a destacar también los murales de la pintora francesa Raymonde Pagégie; así como la lámpara del Centenario, realizada en 1994 para conmemorar el Año del Centenario de la Beatificación de Fray Diego José de Cádiz.