Nº 183 – MEMORIAS DE RONDA – RONDA DESDE ABAJO: “Los Molinos Harineros del Tajo”

En el repartimiento de estos molinos, tras la conquista, la Corona se reservó la propiedad de algunos, mientras que los otros fueron distribuidos entre las iglesias, conventos, Hospital Real y algunos particulares conquistadores, al igual que las huertas del Tajo. A todo este lugar se le cita en el repartimiento como “el Valle de los Molinos” y al río Guadalevín como “el río de los Molinos”.

Estos propietarios del repartimiento no explotaban directamente ellos los molinos, sino que los cedían a través de un sistema que se conocía con el nombre de “Censo Tributo”, que consistía en una cesión temporal, e incluso perpetua, del molino, con condiciones de un pago anual que siempre recibiría el propietario. Esto se hacía en “pública almoneda” (subasta pública), con la obligación también de comprometerse en tener el molino en perfecto estado (“bien reparado en manera que no se caiga, moliente y corriente”).

La producción era bastante grande. Las fábricas producían entre las dos, 5200 kilogramos diarios y los catorce molinos, 7000 kilos; lo que daba un total de 12200 kilogramos, equivalente a 244 sacos diarios de 50 kilos.

La relación de construcciones hidráulicas y molinos existentes la podemos diferenciar claramente por dos zonas: Zonza Alta y Zona Baja.

El principio de funcionamiento del molino hidráulico está en el salto, esto es la diferencia de altura en la conducción de agua, entre la toma y la salida de la misma. Es la altura de la columna de agua y el tamaño de la abertura de la salida lo que produce la energía.

El estado actual, tanto de estos molinos, como del camino y las acequias árabes que los recorren es de absoluto abandono y su conservación es nula. Se están generando daños en las estructuras de los Molinos, acequias y caminos por el enraizamiento de árboles, fundamentalmente higueras, y que pueden ser irreparables por el derrumbe de sus paredes.

Los caminos que dan acceso a esta red de molinos y acequias se encuentran en pésimo estado por invasión de la vegetación silvestre, acumulación de tierra y desprendimientos puntuales de roca como consecuencia de las escorrentías en la ladera, así como perdidas de pavimento. No obstante, en líneas generales la reciente limpieza del camino debe permitir recuperar la integridad de su trazado original.

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