En el anterior episodio seguimos exponiendo razones que refuerzan la idea de que estamos antes un barrio sagrado, este tan popular y querido por todos los rondeños de San Francisco. Por encontrarse allí el Almocábar, el antiguo cementerio musulmán. Porque el ataque final a las murallas para la conquista castellana de Ronda se llevó a cabo por la zona donde se encontraba la torre de las ochavas, y la mezquita principal, hoy iglesia del Espíritu Santo; por haber sido tomada la ciudad un domingo de Pentecostés, de ahí el nombre, festividad litúrgica muy celebrada por la Iglesia Católica. Las llaves de la ciudad, por parte de las autoridades moras, les fueron entregadas al rey Fernando en la misma puerta del Almocábar, y desde allí su ejército penetró al interior de la Medina. Conquista de Ronda que tuvo un gran eco y se celebró en todos los pueblos de Castilla.
Pues bien, una vez conquistada definitivamente la ciudad, se organizaron grandes celebraciones y funciones, el cortejo real visitaba los lugares más emblemáticos. Cada aniversario de la Conquista (en el día segundo de la Pascua de Pentecostés) salía esta procesión de la iglesia de Santa María la Mayor y se dirigía al Espíritu Santo. Aquel Arrabal Alto, constreñido entre la primera y segunda línea de murallas, comienza a expandirse y, fuera de los muros, en el antaño llano del bosque sagrado romano, primero y del cementerio general islámico, después, dijo lugar al un nuevo arrabal: el de San Francisco.