
Después de hablar en el episodio anterior de las Murallas y el Camino del Albacar con las dos puertas que lo delimitan: la del Viento o de la Algarbia y la Puerta de los Molinos o Arco del Cristo. Pasamos ahora a exponer, sin duda, el camino más interesante de todos los que transcurren por el Tajo, desde el punto de vista etnográfico. Se trata nada más y nada menos que le legendario Camino de los Molinos del Tajo.
De acceso cerrado hasta su rehabilitación. Recorre los molinos y acequias árabes.
Se accede a través de la Puerta de los Molinos o Arco del Cristo, camino histórico de interesantísimo valor etnológico, natural y paisajístico. De titularidad pública, con el número 28 en el Catálogo de Caminos Públicos, impracticable hoy en día, a falta de su rehabilitación, porque permanece cerrado y bajo ningún concepto se puede acceder a él por la peligrosidad de sus escarpes y desprendimientos, además de encontrarse cubierto de maleza, plantas invasoras y derrubios. Sin duda, próximamente será objeto de las actuaciones pertinentes para su puesta en valor.
A pesar de no estar transitable, haremos mención aquí de este camino y sus elementos, sin perjuicio que una vez esté habilitado actualicemos y ampliemos la información que será mucho mayor y exhaustiva.
A partir del Arco del Cristo, nos introducimos a la zona industrial de la ladera occidental del Tajo, donde se encuentran los Molinos Harineros y Batanes, así como las Acequias que hacían mover sus piedras y regar las huertas de la Hoya del Tajo (milagrosamente todavía en funcionamiento, a pasar de su estado ruinoso, gracias al esfuerzo de generaciones de hortelanos). Ambos elementos, molinos y todo el sistema hidráulico, son cuanto menos de origen árabe, a falta de la pertinente intervención arqueológica que arroje certera luz sobre estos vestigios antiguos de la ciudad rondeña.
Una vez franqueada la monumental Puerta de los Molinos se continúa hacia abajo por un camino interesantísimo labrado y encajonado entre rocas, haciendo zigzags. Se encuentra empedrado en gran parte (aunque, como decimos, necesita restauración), entre su ensolado se pueden distinguir fragmentos de piedras de molinos y muelas completas formando escalones. Camino histórico por donde transitaba la carga en caballerías y/o mulos, tanto del trigo como de la harina. Hasta conectar con la canalización de la acequia árabe que nos muestra unos interesantísimos ingenios hidráulicos como sifones, toboganes, bóvedas, rebosaderos, cárcavos, túneles… que forman parte de todo un sistema hidráulico que probablemente date de los siglos trece o catorce, todavía en uso para regar las Huertas del Tajo, pero en un pésimo y lamentable estado, que necesita imperiosamente su investigación arqueológica previa y su urgente restauración.